Búsqueda

Secciones

Enlaces

Cristo Rey

En conmemoración a la fiesta de Cristo Rey el próximo domingo 23 de Noviembre, hacemos un breve homenaje a la Sierva de Dios: María Angélica Alvarez y al padre Luis Martínez.

Cristo Rey

María Angélica Álvarez Icaza nació en México en 1887 y murió en 1977 en la misma ciudad. Pertenece a la orden de la Visitación. Tuvo experiencias místicas y su misión ante Dios fue la de presentar la experiencia de los Encantos del Amor Divino. Su vida transcurrió durante la persecución de los católicos en México. Fue desterrada a  32 años a España y luego regresó a México. Su director espiritual durante 42 años fue Mons. Luis María Martínez. Ambos están actualmente en proceso de canonización.

María Angélica Álvarez Icaza

La Madre María Angélica creía que uno de los Encantos del Amor de Dios era que la vida mística tiene influencia en la sociedad y en la política. Ella era monja de claustro y su vida entera la dedicó a pedir la salvación de su querido México. Soñaba con que viniera el Reino Social de Cristo al mundo y en especial a México. ¿Pero, qué es el reino social? Nada menos que el reino de Dios en su patria, sus escuelas, su gobierno, sus leyes, su constitución, en fin,  en todo. Le dijo a Dios: “No descansaré ni viva, ni muerta, hasta que caigan estas  leyes impías.” [1]

“Ya puedes tenerme paciencia porque ni viva, ni muerta he de descansar de rogarte  porque suceda esto y eso aun cuando sea después de 100, 200 0 300  años.”[2] “No nos cansaremos de pedirte: la de que caigan  para siempre esas leyes y constituciones impías y sean reemplazadas por otras justas y buenas”[3]

La Madre María Angélica constantemente le pedía a Dios  que apresurara la hora de su reinado. “Me he pasado el día ante el Santísimo manifiesto, rogando sin cesar porque en México reine oficialmente, y con todo triunfo y esplendor, el divino Corazón de Jesús.”[4] “Como se ha encendido mi deseo de la patria y sobre todo verla gloriosa y triunfante, como lo será el día que reine plenamente en ella Cristo Rey y su Madre Santísima.”[5] Para logra este objetivo se valía de pequeñas jaculatorias: “Venga tu reino” [6] “Virgen de Guadalupe, muestra que eres Nuestra Madre; salva a mi patria como tú sabes.”[7] “Corazón de Jesús, o reinas en mi patria o me muero de dolor.”[8] “Corazón de Jesús, en Vos confío”[9] Estas jaculatorias eran repetidas hasta 3,333 veces al día. Junto con las demás hermanas se ponían metas de 1,000,000  para cierta fecha. En algunas ocasiones dudó si estaba haciendo lo correcto pero    en una ocasión Jesús le contestó:   “Si tu puedes creer, todo es posible para el que cree.”[10] Y otra vez en oración  le inspiró leer el pasaje de la Biblia que dice: “¡OH, Bienaventurada tú que has creído! Porque se cumplirán sin falta las cosas que se te han dicho de parte de Señor.”[11]

Monseñor Martínez discutió con Madre María Angélica un proyecto, el cual había sido inspirado por   la Virgen.  Consistía en reunir a varios obispos, uno de cada nación de América Latina para pedir en una plegaria colectiva a nuestra Patrona  que cubriera con su manto a toda América en la gravísima situación del mundo que durante ese tiempo se vivía. Se planeó colocar, con permiso del gobierno, en el atrio de la Basílica de Guadalupe, banderas de cada una de las naciones. Esto debía de hacerse cada año en los días 12 de Octubre, 12 de Diciembre y fiestas nacionales de América Latina.  En 1945 Monseñor Martínez planeó la formación de un movimiento guadalupano para toda América Latina y los obispos centroamericanos fueron invitados.   Dice Madre María Angélica: “Y hoy, Jesús mío, que fiesta tan grande en la Basílica y en toda América, poniéndonos todos los católicos bajo la protección de Nuestra Santísima Madre de Guadalupe. Las banderas de todas las naciones de América izadas en la Basílica. ¡Qué símbolo! ¡Qué triunfo!”[12]

“Cuando alguna catástrofe amenaza romper el equilibrio sobrenatural de las naciones y del mundo; cuando por los pecados de los hombres la fuerza de la justicia va a superar el influjo de la misericordia, Dios envía a sus santos.”[13] Que mejor momento que el actual para que M. María Angélica y M. Martínez se manifiesten. Ellos están aún dedicados a la misma causa  que lo estuvieron en vida. ¿No es que todos nuestros gobernantes se acaban de reunir en nuestro país en una cumbre iberoamericana preocupados por la situación financiera del mundo? Es una catástrofe a nivel mundial  y se necesita pedir a nuestra Madre Santísima que cubra con su manto a toda América Latina. Es que no existen constituciones y leyes impías que permiten el aborto en casi todos los países de América Latina. ¿Es que acaso la justicia va a superar la misericordia de Dios? M.María Angélica nos recuerda: “Nunca muere la esperanza humana y nunca muere la piedad divina”[14] ¿Cómo lograremos que cambien esas leyes? ¿Cómo lograremos que cambie el corazón de nuestros gobernantes? Con la oración. M. María Angélica nos enseñó, con pequeñas jaculatorias. Si ella podía reunir 1,000,000 de jaculatorias con sus hermanas, cuantas más podremos lograr los católicos de El Salvador y no digamos de América Latina. Qué tan difícil es decir: “Venga tu reino Señor, no sólo a El Salvador, sino a toda América Latina.”

“Protege Señor, al país que lleva tu nombre”, “Corazón de Jesús, yo confío en ti y confío que has de reinar en los corazones de los gobernantes de toda América Latina”, “Venga   tu reino Señor, al corazón de todos los latinoamericanos.” Los católicos podemos hacer la diferencia.

CRISTO TIENE QUE REINAR no sólo en nuestros corazones, sino en nuestra sociedad. Los políticos no pueden gobernar, los parlamentarios (diputados) no pueden legislar, ni tampoco los jueces juzgar olvidándose de la Ley Natural o de la fe cristiana.” [15]

M. María Angélica deseaba un gobierno formado por personas católicas, comprometidas con la iglesia para buscar el bien común. Ella expresó: “Tengo la certidumbre de que todos los mexicanos tenemos que trabajar para salvar a nuestro pueblo, niños, jóvenes, viejos, señoritas, señoras, religiosas, ricos, pobres, sacerdotes, obispos, todo el mundo a trabajar.”[16] ¿O es que un niño no puede pedir en oración por su patria? Todos, aunque estén postrados en una cama, pueden pedir porque Dios reine en los corazones de todos los salvadoreños, hasta en el corazón de los mareros. Después de tantos años de guerra, seguimos divididos. ¿Así cómo saldremos adelante? La unión hace la fuerza. ¡Saquemos adelante a nuestra nación! ¡Los católicos aún somos mayoría! Nuestro pueblo gime por paz, pero esa paz sólo Dios nos la puede dar. ¿Entonces, cuántas jaculatorias puedes reunir tú  para que nuestra Madre Santísima de Guadalupe se las ofrezca a su hijo el próximo 12 de Diciembre?

¡Que viva CRISTO REY!


Del Libro “Espiritualidad y Patria” por P. Pedro Fernández Rodríguez, O.P.


[1] Pag 79.

[2] Pag 16

[3] Pag 18

[4] Pag. 23

[5] Pag 25

[6] Pag 15

[7] Pag 29

[8] Pag 25

[9] Pag 16

[10] Pag 21

[11] Pag 33

[12] Pag 37

[13] Pag 39 P. Pedro Fernández Rodriguez

[14] Pag 79

[15] Pag 69 P. Pedro Fernández Rodriguez

[16] Pag. 79

Bookmark and Share